Paisaje Cultural Cafetero

 

alquiler fincaspor: Luis Carlos Gil Garcia

Durante más de 150 años el cultivo del café se ha desarrollado en la agreste topografía de los andes centrales colombianos. El llamado “eje cafetero”, es reconocido a nivel mundial como una de las zonas donde se produce el “mejor café suave del mundo”, no obstante para los habitantes de esta región este producto más que una actividad productiva se ha convertido en un referente identitario, un estilo de vida que trasciende lo netamente monetario y se inscribe como una práctica emblemática que ha definido cultural y económicamente a esta región.

El Paisaje Cultural Cafetero resume el esfuerzo de varias generaciones que desarrollaron el cultivo de café en la agreste topografía de los andes centrales colombianos,  para la UNESCO se trata de un paisaje productivo en el cual se mezclan aspectos de la naturaleza, la economía y la cultura.

El Paisaje Cultural Cafetero Colombiano fue inscrito  en la lista de patrimonio cultural de la humanidad el 25 de junio de 2011 en el marco de la 35ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. al cual pertenecen otros Paisajes Culturales como El Paisaje Cultural Agavero en México o el Paisaje Cultural vitícola del Piamonte en Italia. Integrar esta lista es el resultado de un trabajo de más de 10 años iniciado por las universidades de la región y concretado junto a ellas por gobiernos y entidades regionales, la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y el Ministerio de Cultura.

El interés de la UNESCO por incluir al Paisaje Cultural Cafetero en la lista de patrimonio mundial se relaciona con conservar para el mundo la “cultura cafetera” que es considerada un ejemplo sobresaliente de adaptación de un cultivo a unas condiciones ambientales y geográficas excepcionales, en el marco de un esfuerzo humano y familiar de varias generaciones de caficultores que han legado el desarrollo de una cultura alrededor del café, un capital social construido alrededor de la institucionalidad cafetera y una equilibrada relación entre la tradición y la tecnología. Atributos que son reconocidos como únicos en el mundo.

La “cultura cafetera” es considerada un ejemplo sobresaliente de adaptación de un cultivo a unas condiciones ambientales y geográficas excepcionales

¿Qué es el Paisaje Cultural Cafetero?

El Paisaje Cultural Cafetero está conformado por veredas específicas de 47 municipios pertenecientes a los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. Dichas Veredas se distribuyen en dos áreas denominadas zona principal y zona de amortiguamiento las cuales fueron delimitadas mediante la selección de un conjunto de atributos asociados a la continuidad y la sostenibilidad de la caficultura.

Entre la lista de 16 atributos para que una vereda sea incluida dentro del área principal del Paisaje Cultural Cafetero podemos destacar cinco atributos principales como la predominancia del café de montaña, es decir, los cultivos deben estar ubicados entre los 1400 y 1800 metros sobre el nivel del mar. También debe existir presencia de un Comité de Cafeteros en el municipio, el área sembrada en café debe ser superior al 60 % de la superficie total de la vereda. La edad predominante de los cafetales debe estar entre los 2 a 5 años y debe existir un patrimonio natural con ecosistemas de interés ambiental y presencia de cuencas hídricas abastecedoras.

Más allá de la descripción técnica del Paisaje Cultural Cafetero, subyace una tradición cimentada en el esfuerzo de varias generaciones de caficultores que lucharon por adaptar el cultivo del grano a las duras características de las montañas colombianas. Dicha tradición se desarrolló en el contexto de la llamada Colonización Antioqueña que es reconocida como uno de los procesos migratorios más fascinantes de la historia colombiana. El encuentro de los paisas con el café sería el detonante para el surgimiento de una cultura centenaria rica en tradiciones y costumbres, caracterizada por el arraigo a la tierra, el amor por la familia y sobre todo por producir uno de los mejores cafés del mundo.

Cultura cafetera y turismo para Colombia y el mundo

Asociada a la belleza escénica del Paisaje Cultural Cafetero se ha desarrollado una pujante industria del turismo, el eje cafetero colombiano es reconocido en la actualidad como uno de los destinos turísticos más relevantes en Colombia.

La declaratoria de la UNESCO tiene como principal objetivo preservar una forma de vida particular asociada al café que solo es evidente en esta región del mundo, conservar la cultura cafetera es una forma de preservar la diversidad cultural en el mundo. Por lo tanto uno de los grandes retos de la industria del turismo en la región es lograr promocionar el destino sin degradar  las tradiciones culturales locales y el entorno natural del Paisaje Cultural Cafetero.

El equilibrio en una armoniosa relación entre Paisaje Cultural Cafetero y turismo es bastante delicado, la presión que ha ejercido la actividad turística sobre la caficultura es evidente, desde la ruptura del pacto cafetero en 1989 los caficultores comenzaron a buscar alternativas a la deteriorada economía cafetera. Desde el principio el “turismo rural” se presentó como una opción viable para hacerle frente a la crisis, las fincas cafeteras comenzaron a cambiar cultivos por piscinas, prados y otras adecuaciones que hicieran más atractivas para el turismo a las  “fincas cafeteras”. Durante los últimos 30 años hemos presenciado como el café se ha desplazado a las zonas montañosas. Una imagen evocadora del Quindío era la de “un inmenso cafetal moteado de pueblos” esta frase trae a la memoria el recuerdo de cuando el café se sembraba hasta en los patios de las casas, “no había un solo lugar que no se aprovechara para sembrar café”.

Desde la industria del turismo debemos tener claro que el PCC no es un invento del marketing para atraer turistas. Es importante pensar estrategias que vinculen al turismo como un factor que ayude a conservar las características unicas de esta región. Como se mencionaba antes, el turismo apareció como estrategia para mitigar la crisis cafetera, y debe seguir siendo concebido de esa forma, es decir, no desplazando a la cultura cafetera si no siendo parte de esta como alternativa económica. Es importante considerar que el incremento del turismo no es una consecuencia de la declaratoria del PCC si no que en cierta forma es la respuesta a un momento coyuntural de la caficultura y por la tanto forma parte la historia de la caficultura en la región.

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